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El camino que seguí para inactivar la artritis reumatoídea

 

«El año 1998 tuve un doble diagnóstico, CA de Tiroides y Artritis reumatoídea.

Era característico de mi forma de ser, guardar para mí cuando tenía un problema o me sentía triste, por tanto lo que me afligía no se resolvía porque yo le bajaba el perfil y no tomaba acción para ello.

La tristeza, la rabia o la pena quedaban anidadas en mí y se acumulaban a través del tiempo.

En esa época, no era mi preocupación escoger lo que comía sino que me alimentaba de lo tradicional; carne, harinas refinadas, azúcares, mi metabolismo era muy lento lo que afectaba la circulación y la debida oxigenación de mis órganos.

 

Tomaba los medicamentos tradicionales para la artritis reumatoídea,  me hacían sentir cada día peor del estómago y no disminuían el dolor de mis articulaciones, hasta que empecé a dejar de tomarlos lo que me llevó a la pérdida de los cartílagos de las rodillas.

Me hablaban de la importancia de la alimentación sana y natural y cómo los conflictos internos favorecían la aparición de enfermedades y que debía hacer conciencia de ello para avanzar en mi sanación

Pasaron 5 años para que recién empezara a entender que debía nutrirme con alimentos vivos y durante 2 años estuve con un régimen de verduras y frutas.

Lo positivo fue que me sentía mejor, tenía menos dolores, pero no hubo un avance significativo en mi sanación hasta que empecé a hacer un trabajo conmigo misma,  y a reconocer en mí, las emociones que guardaba y no expresaba, las que terminaban inflamando mis articulaciones.

 

Tuve el cuidado de mantener los controles médicos y desde el año 2010 es que empecé a volver a mi vida normal, hacer las cosas de mi casa, trabajar estudiar etc. Hace tres años que la enfermedad se inactivó totalmente y he recuperado mis capacidades y energía de manera importante.

Estoy consumiendo algunos alimentos que han sido claves para recuperar vitalidad y evitar inflamaciones, cúrcuma en ayunas, frutas tales como piña, manzana, frutilla acompañadas de avena con miel de abejas. Maqui para la energía. Al almuerzo, ensaladas de todos colores, arroz integral.

Realizo actividades de gimnasio 3 veces por semana, caminadora, y ejercicios con pesas. Luego a la piscina.

 

Actualmente sigo trabajando en mí, de manera especial, la espiritualidad. Procuro estar atenta, consciente de lo que pasa en mi mente, pensamientos, y también en mi cuerpo. Busco nutrirme y disfruto lo que como.

Quiero hacer presente que debe ser el médico quién vaya eliminando los medicamentos en la medida que la enfermedad se inactive. Esto es un proceso y el tiempo que lleve depende de cada organismo, de características personales, quién soy, cuanto me quiero para tomar acción y hacer todo lo que sea necesario hacer.

 

Silvia Patricia Walters Ibaceta»

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